Reflexiones sobre política.
Dicen que todo pasa por alguna razón. Lo malo y lo bueno que nos pasa sucede por algo y si algo se repite en el tiempo es porque no hemos aprendido. Esto es algo que tengo bastante interiorizado desde hace un tiempo y creo que es totalmente cierto. Hemos venido a este mundo a aprender y a evolucionar aprendiendo, cada uno a su ritmo. También creo que eso pasa no solo de forma individual sino también de forma colectiva. Un ejemplo muy claro es que llevamos décadas votando a inútiles que nos llevan al desastre y todavía no hemos aprendido, y viendo el panorama actual no creo que aprendamos en un futuro inmediato.
Durante mucho tiempo me importó bastante poco la política. Pero creo que desde siempre me ha alterado la injusticia, o por lo menos lo que yo creo que es injusto. Por esa razón de una manera u otra tenía que acabar escribiendo un pequeño artículo de opinión sobre el sistema político actual, que lógicamente, hoy en día y cada vez más, influye en todo lo que hacemos.
Está claro que si repasamos la historia, hemos evolucionado muchísimo y parece que en líneas generales siempre para mejor, pero la sensación que me lleva a escribir esto es que estamos involucionando políticamente y culturalmente hablando, siendo culpables directos de ese retroceso las élites y gobiernos del sistema que nos ha tocado vivir.
Antes de poner a parir a alguien deberíamos asegurarnos de algunas cuestiones y no creer ciegamente en lo que vemos o leemos, porque la realidad es que lo que sabemos, a parte de por nuestras experiencias propias, lo sabemos por diferentes canales de información que no siempre tienen que ser de nuestra confianza. Personalmente llevo tiempo empapándome cada vez más de canales alternativos al relato oficial. Pero aunque ahora mismo sea crítico con las cadenas de televisión tradicionales también hay que dudar y desconfiar de los medios alternativos, intentando en la medida de lo posible buscar tu propia verdad de las cosas.
Lo que me sale del alma decir cuando veo todos los problemas que tenemos en nuestra sociedad y principalmente desde la “cercanía” de la guerra en Europa y recientemente desde lo que ha pasado en Valencia, es que la clase política dominante son todos unos auténticos bastardos. Es injusto para los que de verdad intentan ayudar a la gente y se salvan de esa afirmación, pero en general creo que todo el sistema político actual está podrido. Es una simple percepción de un ciudadano, que opina en base a las noticias y a los acontecimientos que se van sucediendo. Antes ya tenía desafección por los políticos, pero con lo que ha pasado en Valencia mi nivel de indignación se ha multiplicado por un millón.
Cuando sucedió vi un vídeo de una manifestación en el que la Policía Nacional se llevaba a una persona que sostenía una pancarta contra Mazón, Sánchez y Marlasca. Se lo estaba llevando la policía no sé si para protegerlo de la imbecilidad humana que había por allí, partidarios sólo de atacar a un único partido. El chico gritó con todas sus ganas “¡no soy de izquierdas, ni de derechas, soy de PAIPORTA!”. Para los que no lo sepan, Paiporta es uno de los pueblos afectados por la gota fría.
Cuando lo entrevistaron comentó que habían estado limpiando calles personas de diferentes ideologías ayudándose entre sí, pero cuando fueron a manifestarse estaba todo politizado. Gente defendiendo a toda costa al gobierno criticaba la actuación de Mazón y gente defendiendo a Mazón atacando sólo al PSOE. Nunca entenderé que se defienda un partido político con esa abnegación sin advertir ningún tipo de autocrítica, sobre todo cuando lo que está en juego son las vidas y circunstancias de muchas personas. Sólo puedo entenderlo un poquito cuando pienso que hay cada vez más gente que vive del estado y que, directa o indirectamente, eso es más de la mitad de la población adulta. Además hace poco leí una noticia que decía que por primera vez el número de funcionarios había superado al de autónomos en este país y lo anunciaban como un gran logro, como si fuera algo bueno.
En general y sin tener ni idea de psicología, creo que no estamos dispuestos a perder lo que tenemos por un bien mayor. Nos aferramos a nuestro bienestar y a nuestro estatus social. Todos somos egoístas e hipócritas y por eso creo que no salimos en masa a echar a esta gentuza de las instituciones.
Me hace gracia cuando dicen que han crecido los comentarios de odio contra los políticos o periodistas, y sólo hablan de medidas en contra de esos comentarios. Hubo alguien en el congreso de los diputados que decía que habría que multar a algunos divulgadores de contenido en Internet que según ellos no predican lo que a ellos les gusta. Deberían preguntarse por qué han subido ese tipo de mensajes en parte de la población que no es ni de derechas ni de izquierdas, o que pueden ser de cualquiera de los dos colores. Gente que está harta y cansada de cómo actúan.
¿Cómo es posible que, después de tantos años, no se pongan de acuerdo en cosas tan básicas como la seguridad, la sanidad, la educación, la vivienda de las personas y otras muchas cosas básicas para que un país funcione y prospere? La ineptitud de la clase política es evidente. Están completamente alejados de la realidad de la gente normal. Encima van alardeando de que están al lado de la gente luchando contra las desigualdades cuando lo único que saben hacer es usar su poder y verborrea política aprovechándose de eso para mantener un relato en beneficio propio sin aplicar medidas concretas que realmente funcionen.
¿Para qué pagamos impuestos si luego cuando pasan desgracias como la que ha pasado en Valencia no llega la ayuda que la gente necesita? Han abandonado literalmente a la gente. Miran antes por “ayudar” a otros países y otras cuestiones por interés propio que ayudar a la gente de aquí. Está claro que si es posible hay que ayudar a otros países, pero antes de poder ayudar a otros tenemos que tener nuestra casa limpia y ordenada… y ahora mismo no lo está en absoluto.
Por curiosidad le he preguntado a ChatGPT cómo cree que influye en la gente el relato único que imponen todos los medios tradicionales. Ha respondido con un texto de una página completa pero este ha sido el resumen:
“Los intereses financieros de los medios tradicionales pueden limitar el acceso del público a una información variada y precisa, moldeando la opinión pública de manera que beneficie a ciertos grupos de poder. Para contrarrestar este efecto, es fundamental desarrollar un pensamiento crítico y diversificar las fuentes de información.”
Esta clase política no toma decisiones lógicas en función de los acontecimientos y de lo aprendido o vivido hasta ahora, y particularmente no toman decisiones por el bien de la gente. No les importa el país, sus costumbres, su historia,… sólo se preocupan de ellos mismos y de mantenerse en el poder a toda costa. Lo han demostrado. Y el caso es que cada vez se ríen más en nuestra cara sin esconderlo y no hacemos absolutamente nada.
Algunos partidos nuevos dentro del sistema actual no nacen por generación espontánea. Son la consecuencia del abandono institucional. Pero realmente no traen soluciones, solo rabia envuelta en banderas. Su auge es un síntoma, no un remedio. Como también lo son los debates artificiales sobre la llamada ideología woke, que no buscan justicia sino enfrentamiento. Pan y circo ideológico mientras los problemas reales se pudren sin ser atendidos. Mientras tanto los precios suben, la vivienda se convierte en un lujo, y la desigualdad se normaliza. Todo lo que debería ser un derecho se convierte en mercancía. Sólo hay que comparar los precios y los sueldos de 2015 con los de ahora.
En la política deberían estar los mejores en gestionar correctamente las cosas y los mejores en solucionar los verdaderos problemas de la gente, siendo por encima de todo honestos y sin actuar de forma partidista buscando su propio beneficio. Recalco lo de ser honesto porque es algo en peligro de extinción. Pero para eso el sistema tiene que tener unas normas mínimas de autorregulación que ahora mismo no tiene. El hombre por sí solo, cuando tiene poder parece que se corrompe, así que hay que regularlo de alguna forma.
Como proclama la Junta Democrática, la ciudadanía debería tener mecanismos de control sobre los políticos. Realmente no nos preguntan qué queremos como sociedad. Votamos y luego hacen lo que quieren. No vivimos en una democracia real y los que defienden a muerte la generación del 78 parece que todavía no se han enterado. Al menos en este país, los políticos son la mayoría unos auténticos caraduras. Tanto los de derechas como los de izquierdas. Se van alternando el poder y campan a sus anchas sin actuar de forma eficiente. Les pagamos para que lo hagan y no hacen su trabajo. Ha sido así durante décadas. Además los jueces los ponen a su conveniencia y sacan leyes continuamente para beneficio propio. Tontos no son. Pero lo que sí son unos psicópatas, y sólo hay que mirar los síntomas de una persona así. La mayoría se creen por encima del resto de los mortales.
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Resumen de los síntomas de un psicópata, por cortesía de ChatGPT: falta de empatía, encanto superficial, mentiras patológicas, manipulación, falta de remordimiento o culpa, afecto superficial, estilo de vida parasitario, conducta antisocial, irresponsabilidad, falta de control de impulsos.
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El sistema actual y los que mueven los hilos nos están llevando al desastre. En el fondo lo sabemos y no hacemos nada. Deberíamos reinventar el sistema y ser un ejemplo de sociedad realmente avanzada y unida. No tiene porqué ser una sociedad de izquierdas ni de derechas, eso debería ser ya algo del pasado. No se trata de colores ni de si tú eres rojo o azul. Se trata de dar soluciones prácticas y reales, basadas en el conocimiento de los expertos, teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos. Como leí en algún sitio, las utopías están para intentar alcanzarlas y para mejorar durante el viaje.
A las élites les viene muy bien que nos peleemos entre nosotros, que estemos divididos y que cada vez más haya grupos más pequeños que no se entiendan entre ellos, dentro del conjunto del pueblo, y del mundo en general. La gente se posiciona en un partido o en otro porque el discurso que se difunde sensibiliza a la gente con ciertos mensajes que tocan sus emociones. Juegan intencionadamente en ese sentido. Precisamente hoy he escuchado una entrevista de alguien que ha soltado esta frase: “Ellos están dispuestos a todo y nosotros tenemos principios”. Refiriéndose a la plutocracia, hablaba sobre lo que se cocía en el parlamento europeo. Cuando escucho sobre estos temas pienso en la lucha entre el bien y el mal.
Muchos asesores, muchas tesis, muchos economistas, muchas cabezas pensantes y al final todo puesto al servicio de los intereses de unos pocos, y no al de un verdadero cambio en la sociedad para que haya unos mínimos y que todo el mundo tenga una vida mínimamente digna. Me niego a creer que con la tecnología que tenemos hoy en día y lo que hemos aprendido hasta ahora, no sea posible una solución decente mundial. Creo en proyectos como The Venus Project, basados en la ciencia, y creo que podría ser un camino viable si no hubiera tantos intereses egoístas de por medio.
Como siempre, todo me lleva a la educación. Todavía hoy en día el enfoque está basado en una idea reflejada en una canción de un grupo de punk que se titula: “Estudia, trabaja y muérete”. El mundo capitalista en el que vivimos enseña y ha enseñado durante mucho tiempo eso. Tengo algo de confianza en que cada vez más surjan movimientos que quieran cambiar el sistema y que realmente evolucionemos hacia algo mejor. Está claro que el trabajo dignifica, pero el trabajo para el que hemos nacido. No venimos a este mundo para perder nuestro tiempo trabajando en algo que no es nuestra pasión y hay una vasta cantidad de gente en el mundo que no trabaja en lo que le apasiona, así que algo falla.
Creo en el esfuerzo, en el crecimiento personal y en el trabajo duro al servicio de la sociedad, pero no en aprovechar todo eso para obtener beneficios que no sean honestos ni justos, ya sea para los demás o para uno mismo.
Un rayo de luz aparece cuando conozco la existencia de Rubén, la Junta Democrática y todo lo que rodea las ideas de toda esta gente. Todas las personas de este país deberían conocer lo que promulgan que en esencia es una cosa muy básica. Ahora mismo el sistema está montado de manera que si el político hace algo mal el pueblo no tiene mecanismos para echarlo a la calle. Tenemos la clase política occidental más egoísta de la historia. Nos conformamos con lo que hay porque lo comparamos con otros países y pensamos que lo nuestro es inmensamente mejor. Y la realidad es que si me paro a pensarlo parece que así es, pero no intentamos mejorarlo en base a lo que hemos aprendido, más bien mi sensación es que vamos hacia atrás y que si seguimos igual esa comparación ya no será una realidad.
Suelo escuchar un podcast que acierta totalmente cuando en uno de sus episodios aborda cómo la ideología woke ha generado divisiones en la sociedad, señalando que debates sobre temas como el lenguaje inclusivo y la corrección política desvían la atención de problemas más urgentes. Destaca que estas discusiones, aunque relevantes, a menudo se utilizan para polarizar a la población y desviar el foco de cuestiones fundamentales como la desigualdad económica y la corrupción política. Enfatiza la necesidad de centrarse en problemas estructurales que afectan directamente la vida de las personas, en lugar de quedar atrapados en debates que, aunque importantes, pueden ser utilizados para fragmentar y distraer a la sociedad de los verdaderos desafíos colectivos.
Últimamente se escuchan noticias, sobre todo de Reino Unido, en las que comentan que detienen a gente por opinar en las redes. Es increíble que esté pasando algo así en un país occidental supuestamente libre. Al igual que las noticias recientes de algunas personas de nacionalidad española que se dedican a divulgar y que por estar en contra del discurso oficial se tienen que ir a otros países por miedo a que les jodan la vida o incluso los metan en la cárcel.
Pero los tentáculos del poder no se limitan sólo a la política partidista o a los medios de comunicación. Su control se extiende también a las estructuras económicas que condicionan nuestras vidas diarias, como lo que está pasando con el dinero en metálico y la posible imposición del euro digital. Hacienda está anunciando que no justificar el origen o destino del dinero que saques o ingreses puede acarrear multas. Como argumenta un experto en este tipo de cosas al que sigo mucho, el señor Iturralde, “cuando empiecen con el discurso en serio de las CBDC quien se salga de ese discurso lo mandarán a paseo. Aunque la ciudadanía esté en contra en la actualidad, generarán una crisis financiera para luego volver a decirnos que si aceptamos las CBDC ya no volverá una crisis financiera igual”.
Marc Vidal también avisa continuamente desde hace tiempo sobre muchas cosas de las que están pasando. Sus vídeos hacen siempre reflexionar y el último que he visto habla sobre el poder. Sostiene que las crisis financieras son creadas intencionadamente por las élites para reconfigurar el poder y controlar a las masas. Analiza patrones históricos que apoyan esta idea y anima a cuestionar las narrativas oficiales.
Si nos vamos más hacia “arriba” en la pirámide, el Foro Económico Mundial y el Fondo Monetario Internacional han sido objeto de críticas por presuntas prácticas corruptas y agendas políticas que benefician a las élites a expensas de las economías emergentes. Esas instituciones promueven políticas intervencionistas y socialistas que perpetúan la dependencia económica y limitan el crecimiento sostenible. Debería abogarse por una mayor transparencia y por políticas económicas que fomenten la libertad de mercado y el desarrollo autónomo de las naciones.
Está claro que estamos perdiendo libertades y cada vez esa palabra es más importante. El mundo no va a cambiar solo. Nadie vendrá a rescatarnos. Los que están arriba no tienen ningún incentivo para soltar el poder, y si algo hemos aprendido es que la historia la cambian los pueblos cuando dejan de tener miedo. No se trata de izquierdas ni de derechas, sino de dignidad. De que podamos construir una sociedad basada en la verdad, la justicia y el bien común. No podemos permitir que la resignación se convierta en rutina y si no alzamos la voz ahora, mañana quizá ya no podamos.
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Algunas frases que me parecen interesantes para reflexionar:
"La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes."
— Martin Luther King Jr.
"La desobediencia civil se convierte en un deber sagrado cuando el Estado se vuelve corrupto."
— Mahatma Gandhi
“Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas.”
— Winston Churchill, no.
"El castigo del que no se interesa por la política es ser gobernado por los peores hombres."
— Platón
"Cuanto más corrupto es el Estado, más leyes tiene."
— Cayo Cornelio Tácito
"El periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás es relaciones públicas."
— George Orwell
"Si votar sirviera para cambiar algo, ya estaría prohibido."
— Eduardo Galeano